Batallas en el desierto… El
triunfo de las bacterias.
por Ángel Castro
Cuando se
mira el desierto de cerca, lejos de estar desierto, está lleno de vida. En las
zonas más amables viven insectos, reptiles, aves, mamíferos y una relativamente
amplia variedad de plantas, incluso algunas poblaciones humanas. Pero en las
zonas más inhóspitas del desierto la vida parece imposible. Incluso aquí
podemos encontrar bacterias que se
han adaptado a unas condiciones de vida extremas.
Entre los
ejemplos más representativos tenemos a bacterias oxidantes de hierro y manganeso, algunos tipos de cianobacterias, incluyendo algunas en
simbiosis con hongos formando líquenes,
y bacterias metanogénicas.
Bacterias
oxidantes de hierro y manganeso
La
mayoría de las bacterias que viven en el desierto son formas de vida muy
antiguas. Una de las más llamativas son bacterias oxidantes de hierro y
manganeso que probablemente estén
entre los organismos vivos más antiguos del planeta Tierra. Estas
bacterias se alimentan de minerales de manganeso y de hierro que existen de
forma natural en algunos tipos de rocas y son las causantes del barniz desértico.
La acción
de estas bacterias durante miles de años en zonas rocosas áridas y muy baja
erosión, va creando una capa oscura sobre las rocas compuestas por arcilla,
hierro, óxidos de manganeso y trazas de materia orgánica. Sólo con el agua que
deja la escasa humectación del rocío en el desierto, estas bacterias son
capaces de sobrevivir.
Barniz desértico en el desierto de Australia
Los géneros Metallogenium y Pedomicrobium son
dos de los más conocidos capaces de formar barniz desértico, aunque son
difíciles de encontrar. Los barnices desérticos se forman durante miles de años
y en la mayoría de los que podemos observar las bacterias desaparecieron cuándo
el pH subió por encima de 7.5 debido a la acumulación de óxidos de manganeso.
Líquenes
En el
desierto también existen otro tipo de organismos que pueden forma el barniz
desértico, líquenes adaptados a una forma de vida con baja humedad.
Los líquenes están formados por
una asociación simbiótica de un
hongo y una cianobacteria, de un hongo y un alga, o de los tres a la
vez. Aunque se suelen asociar a zonas húmedas, algunos puede vivir en zonas
desérticas y semidesérticas. Un buen ejemplo lo tenemos en el liquen formado
por el hongo Xanthomaculina convoluta y la cianobacteriaChondropsis
semivirdis.
Las
cianobacterias de las rocas translúcidas
Las
cionabacterias probablemente fueron los primeros organismos fotosintetizadores que aparecieron en la Tierra y
que promovieron la formación de una atmósfera rica en
oxígeno.
Una de
las cianobacterias que viven en el desierto y que más interés han despertado;
son el género Chroococcidiopsis. Estas bacterias viven bajo rocas translúcidas o
bajo las primeras capas de polvo y arena. La humedad extremadamente baja que se
retiene bajo estas rocas y la luz solar que traspasa su material translúcido es
suficiente para que realicen la fotosíntesis.
La gran capacidad de resistencia
a la desecación, a la radiación y a temperaturas extremas, especialmente bajas,
han hecho pensar que las bacterias Chroococcidiopsis se podrían utilizar en una hipotética
colonización de Marte para la producción de oxígeno y la creación de suelo
fértil. La misión EXPOSE-R2, lanzada el 24 de Julio 2014, realiza un
experimento en la Estación Espacial Internacional con especies de Chroococcidiopsis que
serán cultivadas simulando las condiciones atmosféricas de Marte.
Bacterias
metanogénicas
En el
suelo del desierto, a partir de unos 20 cm de profundidad, se han encontrado
algunas especies de bacterias metanogénicas. Este tipo de bacterias viven en condiciones anóxicas y producen gas metano.
La adaptabilidad de las bacterias
metanogénicas les ha permitido colonizar ambientes tan extremos como el
desierto más árido hasta el corazón de un glaciar de Groenlandia bajo 3 km de hielo. Algunos
científicos creen que el metano de la atmósfera de Marte puede deberse a la
presencia de organismos metanogénicos.


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